
Lo segundo, y a partir de esta muestra fotográfica, compartir una pequeña reflexión sobre dónde tiene puesto el ojo el periodismo de hoy. Podrán darse cuenta al visitar esta exposición que gran parte de las fotografías ganadoras en las múltiples categorías muestran escenarios tristes, violentos, deprimentes y desesperanzadores. Podrán observar imágenes de muerte, guerra, protestas, accidentes, soledad, miseria y pobreza. Es cierto, la fotografía nos muestra la realidad tal cual es y esto no admite discusión. Es la verdad que se nos presenta sin tapujos ni tabúes.
Pero atención, estas imágenes son sólo parte del mundo. Es una realidad, pero no toda la realidad. Los ojos del periodismo están en la noticia, así debe ser, es su trabajo. Y la noticia hoy es lo feo, lo raro, lo malo y lo violento. Pero también es cierto que a veces agota percibir de nuestros medios de comunicación cierta tendencia a resaltar el lado oscuro de la humanidad.
No cabe duda, vivimos tiempos complejos, a veces no nos entendemos y el periodismo está llamado a alertarnos y abrirnos los ojos para resolver los problemas. Pero también hace falta un poco de solidaridad con nuestra naturaleza humana y ayudarnos un poquito nosotros mismos. Démonos ánimo y pensemos que podemos construir un mundo mejor. Urgen fotos con vida, encuentros, juegos, celebraciones, abrazos, sueños, risas, y esperanza. Urge que el ojo del periodista amplíe su campo visual y nos muestre el mundo bueno y amable. Ésta también es una realidad y bien vale la pena un par de fotos.

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